Mami:
Sé que no tengo tiempo nunca. Perdóname. Sé que quisieras
que te hablara más seguido y no lo hago. Sé que a veces te entristece sentir
que no te necesito, que no te recuerdo, que no siento tu ausencia.
Mami, te recuerdo todos los días. Me acuerdo de cómo cocinas
y me acuerdo de tus chanclas y de tu cabello enmarañado. Me acuerdo de tus
camisones y de tu forma de caminar tan particular, me acuerdo de las venas en
tus manos y de todos tus anillos. Me da tristeza la muñequita que te robaron y
entonces pienso en tu buen corazón y en tu alma noble.
Mami, no tienes idea del porcentaje tan grande de lo que soy
que atribuyo a ti, a tu ejemplo y a tus enseñanzas. Me enseñaste a apreciar la
hermosura del verde en el follaje de los árboles y a admirar el cuello largo de
una jirafa… cuánto me recuerdan a ti las jirafas, con esos ojos grandes y esas
pestañas largas. Por ti me enamoré de la música y gracias a ti mis dedos
logran, de cuando en cuando, formar una melodía con las teclas de un piano.
Tu amor incondicional, tu firmeza ante la creencia de que un
matrimonio es por siempre, en las buenas y en las malas. Tu buena fe en la
gente. Tu facilidad para tratar al desvalido… Ay mami ojalá supieras cuánto de
todo eso he admirado en secreto.
Mami, tienes errores e imperfecciones. Tienes caídas y
defectos por montones. Pero eres humana y quizá a veces es difícil para un hijo
aceptar que sus padres cometen errores, y quizá tampoco sea fácil de perdonar.
A veces espero más de ti, como si fueras perfecta, como si no tuvieras derecho
a cojear de un pie o tropezar de vez en cuando. Perdóname mami.
Mami, perdóname por haber tardado tanto en escribir esta
carta. Perdóname por no demostrarte esto todos los días. Perdóname por hacer
importante un día cuando todos lo son.
Me enseñaste a caminar sola muy bien, pero sabes que siempre
voy a ser tu Pau de la misma forma en la que tú siempre vas a ser mi Mamá, a
pesar de que tu mente y la mía caminen por senderos diferentes.
Me quejo de que para el médico no hay horarios pero ahora entiendo
que para ti no los ha habido por 24 años. Tú, señora del sueño ligero, a la que
no tengo que llamar más de dos veces cuando está dormida. Tú, con tu lugar en
la cama siempre del lado de la puerta, por si acaso. Tú, con esos brazos
siempre listos para nosotras. Tú, tan
rápida para el perdón. Ay mami, tú tan noble.
Quisiera expresarte más y llenarte de besos y flores.
Quisiera entender los misterios de tu corazón y conocer tu historia… a veces
también los hijos olvidamos que nuestros padres tuvieron sueños, amores, años
de juventud, en otra época cuando su vida era suya y no nuestra.
Feliz día de las madres, ojalá estuviera ahí. Te amo.
Pau.

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