No hay más amor que el que veo reflejado en tus ojos negros, no me interesa más amor que aquél.
Quisiera balancearme en tus pestañas y vivir ahí para siempre, arrullada con tu abrir y cerrar de ojos.
Te amo.
¿Leerás esto?
No lo sé.
Regresaré de rodillas a buscarte, intentaré convencerte con figuras de papel y con dibujos infantiles de que yo soy lo mejor para ti, a pesar de que ambos sabemos que no es así.
Tomaré tu no con todo el temple del que sea capaz y regresaré a mi vida con la cola entre las patas y odiándome por siempre por haberte perdido, por haberte permitido ver que la vida es mejor sin mí llorando y gritando y lastimándote.
