jueves, 16 de enero de 2020

Vínculos

21 de agosto de 2019

A lo largo de ayer y el día de hoy he agradecido mucho en mi mente a las personas que han estado conmigo en mis peores momentos. Con esto no me refiero a las situaciones más difíciles para mí, sino más bien a MIS peores reacciones, a mis vulnerabilidades más grandes, a sentimientos sin nombre manifestados con intensidad y de manera desordenada.


En este mundo enmascarado, la posibilidad de expresar tu corazón sin miedo a ser etiquetado de manera negativa es un regalo invaluable que cada día atesoro más.

Hay algo particular en los vínculos zurcidos por dolor que los vuelve profundos en una dimensión no compartida con otros lazos. Me acordé de Gus. Pareciera que el compás de mis latidos, en ocasiones lúgubre e incomprensible para muchos otros corazones, encontró eco y ritmo en los suyos, quizá igual de heridos que los míos. Porque ver directo a los ojos de la oscuridad de alguien es difícil y temible, probablemente más para el observado que para el observador, y esa es una mirada que no me atemoriza. Así también con Gaona y nuestras conversaciones eternas sobre la vida y el mundo, sobre lo que existe y también sobre lo que no está ahí, sobre planes y teorías descabelladas de un futuro que únicamente podemos imaginar. Puedo viajar y recorrer todas las estrellas pintadas en el cielo y formular hipótesis salidas de mi cabeza, mi corazón o una mezcla de ambos, y al final nuestras miradas van a unirse en el guiño de complicidad de aquellos que han recorrido un camino de cierta forma paralelo desde hace muchos años y que vienen de una raíz análoga la una a la otra, pero que crecieron hacia lugares distintos.

Y están esos otros lazos que no requirieron esa conexión dolorosa para florecer, y que no tuvieron que empatizar a través de la oscuridad. Así con Víctor, que acepta la cara buena y mala de mi sensibilidad exagerada, sin hacerme sentir avergonzada. Que toma mis lágrimas de felicidad, de tristeza, de esperanza, de ternura, de impotencia y de rabia, y las utiliza para hacer cuadros de acuarela.

Los vínculos de la sonrisa, son algunos de mis favoritos. Sergio. Nunca tengo que traducir nada, veo su intención a través de sus acciones como si estuviera leyendo un libro, quizá nuevo pero de un autor que ya conozco, una pluma que me es familiar. Poder tener una conversación entera sin decir una palabra, aunque suene cliché. Un alma que se reconoce en otra, en las palabras, en los gestos, en la roda, y en la risa (ay, esa risa).

No hay comentarios: