No tengo palabras.
Se me fueron los sueños y las esperanzas.
No sé qué escribir ya.
Creo que nunca nada me había dolido tanto.
Tanto que ya no siento.
Es como si fuera un mecanismo de defensa.
No me queda más que mirar hacia arriba.
Gracias por todo lo que me diste
miércoles, 7 de diciembre de 2011
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