sábado, 26 de noviembre de 2011

Neblina

Estoy inspirada. Estaré escribiendo más seguido. Tienes que ser el único que puede inspirarme cosas hermosas a pesar de cualquier cosa. 
Gracias a la neblina que me abrió los ojos ese día.

Salí y estaba todo lleno de neblina, podía oler la fría humedad que se arremolinaba al rededor de mí. Era temprano y el trayecto a casa carecía del ruido característico de los demás coches al pasar. Prácticamente éramos nada más la avenida, la niebla y yo. Casi no podía verse nada y sin embargo lo que se veía era tan bello que me hizo llorar. 
La vida está llena de cosas hermosas para regalarnos todos los días y es que lo único que hay que hacer es abrir los ojos a ella y dejarla inundar nuestra alma. Hermosa también fue la sensación de por fin haber entendido que aunque el día puede amanecer gris y el camino parezca incierto, siempre puede apreciarse la belleza del momento. Porque siempre, siempre hay algo ahí que puede hacernos sonreír.

Es cosa de prestar atención.


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