miércoles, 12 de agosto de 2009

Es inevitable

Me duele el pecho. Siento como si ya se hubiera acabado la belleza en nuestra relación.
Ya no sé por qué seguimos juntos, creo que es por no aceptar el hecho de que realmente ya no funciona. Cada vez me cuesta más trabajo encontrar esa llamita de enamoramiento, cada pelea me hace ver una ruptura como la mejor solución. Llevamos meses mal, meses de pelear diario. Ya no lo puedo soportar, me duele tanto.

Extraño los días en los que nos quedábamos platicando por horas, que estábamos juntos simplemente porque no queríamos estar separados, en lugar de como es ahora que pasamos tiempo juntos de cierta forma sólo por obligación y porque "ya me voy".

Extraño mucho a mi mejor amigo, extraño nuestra amistad, porque es una mentira que seguimos siendo mejores amigos, la realidad es que ya no lo somos.

Extraño cómo me veía, eso fue lo que me enamoró, que me miraba como si no hubiera nada más que yo en este mundo. Cuando él estuvo en Mérida hubo como un vestigio de aquella mirada, pero alumbró mi día y después se fue tan rápido como llegó.

Él ya no es tan paciente conmigo, cosa que era obvio que iba a suceder, digo, uno puede aguantar las cosas hasta cierto punto. Lo irónico es que ahora que de verdad lo necesito paciente porque hago un esfuerzo sobrehumano, ya no lo es.

Yo solía pensar que sólo necesitaba un poco de amor, que sólo necesitaba alguien que me abrazara. Él antes pensaba eso también, se esforzaba mucho por estar lindo y por darme amor y por ser paciente. Pero lo descepcioné mucho, y me descepcioné mucho a mí misma también.

Él ya también está muy predispuesto conmigo, y yo lo percibo. Simplemente ya no es como antes.

Me duele mucho porque por fin me cayó el 20 de que no es mi imaginación, de que realmente ya no funciona.

Recuerdo cuando tenía una certeza total de que podríamos aguantar la distancia, yo estaba dispuesta a apostar el todo por el todo. Ahora ya no sé si valga la pena que ambos hagamos ese sacrificio tan grande, sólo para reencontrarnos y darnos cuenta de que ya no nos amamos.

Yo lo amo, pero el enamoramiento, la pasión, el fuego se me está resbalando por entre los dedos.

Lo peor de todo es que la única culpable de todo esto soy yo.

No existen los cuentos de hadas.

Nunca hubo nuevo comienzo.

Fuck.

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