Estuve pensando bastante hoy en lo mucho que he mejorado, de cierta forma.
He cambiado tanto en estos últimos años, algunas cosas para bien y muchas otras para mal.
Me acuerdo que antes me era mucho más difícil mantener el control de mí misma. Al enojarme o sentirme herida gritaba y lloraba al punto de sentir las lágrimas abultarse en mi pecho y no dejarme respirar; tiraba cosas y lo peor es que decía cosas tan hirientes.
Ahora ya no me pasa eso, aprendí a controlarme un poco, y sin embargo creo que la paciencia de mis papás es mucho peor que cuando perdía el control tan rápido.
Porque verán, tengo un desorden mental. Se llama síndrome de personalidad limítrofe, o síndrome límite de la personalidad. Básicamente tengo tendencias autodestructivas, soy impulsiva, demasiado sensible, me cuesta trabajo ser feliz, pienso de forma negativa y demás cosas psicológicas,
Estoy tan jodida… y lo peor es que no me di cuenta de eso hasta que realmente tenía que estar muy estúpida como para no hacerlo. Cuando alejé a todos los que me querían, cuando me di cuenta de que yo misma me limitaba y no me dejaba ser feliz, cuando me di cuenta de que la tristeza y la depresión eran sentimientos tan recurrentes en mí que ya no sabía cómo vivir sin ellos, al punto de yo misma crearme realidades tristes y depresivas.
No todo es malo, he mejorado algunas cosas: puedo controlarme mucho mejor, o sea, en el sentido de que pienso mejor lo que digo. Eso lo logré gracias a mi niño lindo, es la primera persona que de verdad me hace desear ser la mejor persona del mundo.
Hace casi dos años que no me corto.
Mentira, después de esa vez la verdad he vuelto a hacerlo alguna que otra vez, pero muy muy muy leve y superficial. Además de que han sido contadas las veces que volví a hacerlo.
Casi he dejado de leer y escribir, no sé por qué. Como que tengo otras cosas que hacer, y la inspiración no me viene como antes. Pero trato, y sigo tratando.
Mi papá es un tema aparte, como para alargarse y la verdad no me siento con las ganas de escribir sobre él.
Lo único es que siento que engaña a mi mamá, aunque no es como que me sorprende, o sea no se me hace el tipo que se masturba cotidianamente y estoy 100% segura de que él y mi mamá no tienen relaciones.
Además es un enfermo controlador, no creo que realmente nos quiera, a nadie de su familia. Muchas veces cuando vamos en el coche, se pone a fumar y cierra todas las ventanas, menos una que la abre como dos centímetros… sin exagerar. Si le pides que la cierre se pone a gritarte, simplemente es un enfermo.
No recuerdo alguna vez que me haya pedido perdón por todas las cosas que me ha hecho. Es más, recuerdo una vez, hace varios años, que le rogué, llorando que por favor me pidiera perdón. Que si lo hacía sería la mejor hija del mundo, que por favor sólo quería escucharlo decir que sentía haberme lastimado tanto.
De más está decir que nunca dijo nada.
"¿Te amo?" No, no recuerdo tampoco la última vez que lo dijo espontáneamente. Recuerdo que antes solía preguntarle si me amaba, y alzaba los ojos al cielo pero finalmente decía que sí. Las últimas veces que le pregunté dijo cosas como “Hija, no me fastidies”.
Me sentí tan mal cuando volvió a fumar. Verán, mi papá dejó de fumar porque quiso hacer un sacrificio para que yo pudiera curarme de los ojos. Una onda medio religiosa, de cuando todavía éramos una familia (hace 15 años). Estuvo sin fumar nueve años y yo siempre con muchísimo orgullo contaba eso, que mi papá pasó de fumar dos cajetillas diarias a dejarlo completamente por amor a mí.
Cuando empezó a fumar de nuevo me sentí como un fracaso, como si yo hubiera sido la culpable de que lo volviera a hacer, como si él me dijera “tan no te amo, que rompo mi promesa”.
Afff… no quiero amargarme la noche, mejor dejo de escribir.
martes, 5 de mayo de 2009
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