"Yo no sé ni si lo querría evitar"
Fueron tus palabras alguna vez. No sé tú, no sé qué sea de tu vida en este momento, ni sé ya quién eres o si aquello era verdad.
¿Yo?
Yo realmente no lo sé.
La única certeza que tengo es que le agregaste una piedrecita a mi balance emocional... desafortunadamente la piedrecita es más bien como una montañita.
Sé que la que está mal soy yo. De hecho normalmente en mis relaciones con la gente la que está mal soy yo.
Sé que quizás para ti no fue nada realmente.
Pero para mí lo fuiste todo.
A veces quisiera poder olvidar completamente, que nunca hubiese pasado.
Odio el poder que tienes sobre mí, a pesar de los años.
Odio el hecho de que a veces te extraño tanto que siento como si una burbujita se arrastrara desde mi estómago hasta llegar a mi garganta.
Lo más probable es que la culpa la tenga mi imaginación.
Es un poco rebelde y le gusta hacer lo que se le da la gana. Lo bueno es que desde eso la amarré a una correa más corta que no permite que se aleje demasiado de mí.
En mi imaginación te definiste como el amor de mi vida y como mi otra mitad. Mientras que nuestra historia se colocó en la sección de "Amores para Recordar siempre"
Esa es la identidad que mantienes dentro de aquella imaginación infantil, porque fue la única identidad que se formó de ti.
Mi imaginación se equivocó, porque ni eres el amor de mi vida, ni eres mi otra mitad, ni nuestra historia pertenece a la sección de Amores para Recordar Siempre. Ahora en mi realidad tu nombre viene acompañado de otra etiqueta. La etiqueta que siempre tuviste pero que mi imaginación pasó por alto. Ahí dice "un recuerdo".
Lástima que esa imaginación a veces quiere colarse dentro, haciéndome extrañarte, creando esa burbujita molesta que aparece cuando bajo la guardia que tanto trabajo me costó construir.
jueves, 26 de marzo de 2009
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