domingo, 18 de noviembre de 2007

Miré atrás y lo vi lejos

Bah... mis promesas de no escribir más sobre aquel asunto me las estoy pasando por el culo, pero qué más puedo hacer, escribo lo que sale de mi alma en el momento, no es mi culpa que él siga ahí adentro.

Volví mi mirada hacia el horizonte lejano
que se gestaba a mis espaldas, y lo vi a él
ignorante de la realidad,
enclaustrado en su jaula de oro,
en donde se situó desde hacía tanto
porque tuvo miedo.
Tuvo miedo de lo que el mundo le depararía si saliese
y tuvo miedo de que la negrura que se asomaba en la lejanía fuese indicio de tempestad,
pero ciego estaba, porque la sombra que veía era la de su propio temor,
sobrevolando y cegando esos ojos verdes que en un tiempo prometieron tanto,
pero que ahora se volvían hacia su propia oscuridad maldita.
Lo esperé, clavada a su lado, mas fuera de su cárcel,
porque la puerta él ya había cerrado.
Por entre los espacios estrechos de su vulnerabilidad ya menguante
le regalé mi esperanza, acompañada de un ruego, y la promesa ceñida de mi estúpido optimismo
de que yo estaría con él, de que su duda, no era invencible.
Pero él tuvo miedo.
Lo vi, y sentí pena.
La luz cegante que me paralizó una vez, ahora no era más que el reflejo del flujo del recuerdo.
Él era una estrella muerta, un agujero negro que quedó de su antiguo resplandor.
Sentí pena por su cuerpo tembloroso y por mi esperanza titilante, a punto de apagarse.
pero la manecilla habíase movido ya, indicando el tiempo de volar y ser libre, por primera vez por mí
y no por la criatura temerosa que revolotaba
detrás de los ideales barrotes de la comodidad perpetua.

4 comentarios:

Graciela Amador dijo...

Pues me da mucho gusto leerte mujer!!! ya se te extrañaba por mis rumbos....y bueno a mi me late igual ver tu blog..aunque ultimamente ando descuidando hasta el mio jejeje, pero estamos en contacto y gracias nuevamente!

Besos!

Nicky dijo...

le regalé mi esperanza, acompañada de un ruego, y la promesa ceñida de mi estúpido optimismo
de que yo estaría con él, de que su duda, no era invencible.
Pero él tuvo miedo.
Lo vi, y sentí pena.

esta parte del textos me fascino y en verdad kreeme escribe genial y pues aki me tienes dandome una vuelta x tu blog jejeje aparte no escribir de una persona es cañon no hacerlo, es dificil olvidar.

saludos

Graciela Amador dijo...

Ahhhhhhhhh ESTOY QUE REVIENTO DE FELICIDAD...EL AMOR LLEGA EN PLENO INVIERNO...Osiris, mi osito argentino hermoso...de ahì el vos, jajajaja por que yo soy re mexicana jajaja

Estoy enamorada!!!! enamorada!!!

Graciela Amador dijo...

Ahhhhh niños "vos" eso me gusta jajaja, pues si, se llama Osiris, el dueño de mi luna, y no sabes como lo quiero..jejeje