Qué diferencia aquella. Si hace tres meses me hubiesen dicho que mi niño, mi lobito, mi sol iba a convertirse en lo que es ahora, jamás lo hubiera creído. Creo que ahora, después de 3 meses y 9 días de llorarlo prácticamente a diario, estoy pasando por la etapa de "merezco algo mejor que él", o sea la etapa de pseudo-superación. Hay algunas frases suyas que toman forma de eco verdugo a cada segundo:
"Dejarte ir sería lo más doloroso y estúpido que podría hacer en mi vida"
"Claro que me voy a poner
las pilas, porque si alguna vez hubo algo por lo que valiera la pena ponerse las pilas sos vos, mi Lunita"
"Pase lo que pase no voy a dejarte de decir que te quiero, porque nunca te voy a dejar de querer"
"Yo siempre te digo que tengo miedo de lastimarte ¿¿no?? y es en serio, me da tanto miedo que más de una vez pensé que era mejor no dejar que esto creciera, pero fue inutil porque cada vez te quise más y bueno, terminamos así..."
"No es que no crea que no pueda estar contigo, ni mucho menos que no te quiera, pero no quiero que el estar conmigo signifique para vos un sufrimiento y ultimamente esa es la unica idea que tengo en la cabeza: "la vas a hacer sufrir""
Nunca tuve miedo de él, y jamás pensé que me fuera a lastimar tanto. ¿Dónde está él?... ¿cómo pasó de eso a "pues perdóname si te hice sufrir al alejarme, pero estar cerca es peligroso"? ¿cómo? ¿Por qué no puede luchar por lo que éramos? ¿por qué se está dejando llevar por lo que me juró que haría todo lo posible por eliminar: su miedo a enfrentar las cosas y a esforzarse?
Es algo típico en mi vida, y siempre supe que yo lo quería a él más de lo que él a mí, pero ahora esa dulzura, esa ternura que solían empapar sus frases, no existen más. Es como si él no recordara lo que fuimos, como si no recordara las horas pasadas juntos. ¿Tan fácil de olvidar soy?
Y lo peor es que no sé qué hago llorándolo todos los días, cuando él no tiene ya interés ni de ser amigo mío. No podía darle mi cuerpo, así que le di mi alma, me exprimí de secretos y me abrí y confié como nunca antes. Soñé con llegar a amarlo algún día, porque bueno, para mí el amor es algo bastante difícil de alcanzar y no tiene que ver con el enamoramiento (buen tema para explayarse, posiblemente mi próxima entrada sea sobre eso). ¿¿Dónde está él??
Me repito a mí misma una y otra vez que tengo que seguir adelante, que no puedo quedarme en el pasado, que aferrarme con las uñas a algo inexistente ya sólo me va a causar más daño. Pero no quiero, no puedo porque aún tengo esa estúpida esperanza minúscula de que regrese el Lobito del que me enamoré; y mientras tengo esa esperanza, no puedo dejarlo ir.
Subo y bajo cual barquito en altamar, unos días me juro a mí misma no volver a hablarle, hacerlo que me extrañe, pero a los tres días estoy de nuevo ahí, buscándolo aunque sea con la máscara de la "amistad". Como dice mi buen amigo Tomás tomando prestada una frase de la canción de Las Pastillas del Abuelo: Hay que saber cuándo parar.
Y aquí dejo la canción completa.. a ver si algún día realmente le hago caso.
Hay que saber cuándo parar (Candombe I)
No sé cuantas cosas se pueden encontrar
en el ojo izquierdo de una persona, pero sé
que en tus labios yo pude encontrar
amor sin fin, y me hizo enloquecer.
No sé cuantas rosas te habrán regalado ya,
pero tengo todavía la esperanza de saber
que de todas esas rosas que te dieron
ninguna fue de papel.
Y te condena mi celoso corazón
cuando le contás tu historia,
nunca conocio la gloria
en cuestiones del amor.
Y sé que nunca se me va a olvidar tu voz
aunque pierda la memoria,
con acercarse a la victoria
se conforma un perdedor.
Y te tendré que dejar escapar,
sé que lo voy a lamentar,
pero te digo, amor,
hay que saber cuando parar.
No te pongas triste, corazón,
que el sol no va a brillar,
quedate tranquila que va a haber
tiempo para bailar.
No sé cuantos ángeles te quieren ayudar
pero tengo la esperanza que ninguno va a poder
desnudarte, no de cuerpo sino de alma,
disfrutar ese placer.
Y la verdad no sé bien a qué tengo miedo,
nunca fui mucho de apostar,
una corazonada me dice
que es hora de pagar.
Y lo peor es que estos días ando seco,
no tengo un peso para dar,
las lágrimas quiero guardarlas
para mi juicio final.
Y cuando tu cigarro se consuma sin parar
siempre mi voz vas a escuchar,
y ahí te vas a decir
que hay que saber cuando parar.
No te pongas triste, corazón..
lunes, 27 de agosto de 2007
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1 comentario:
oh *O* ni idea como llegué, pero realmente me encanta como escribes (L) me sentí demasiado identificada con lo que escribiste :/ me pasa algo parecido. cuidate y sigue escribiendo =) esta es primera vez que posteo en un blog, pero ahora me dieron ganas de hacerlo.
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